jueves, 26 de mayo de 2011

La manchita de tu prescencia

A dos meses de una de las grandes decepciones de mi vida, puedo decir lo siguiente:

¡Qué increíble es el ser humano!
Más complejo ya no ya.
Me he quedado sorprendida!

Creo que ahora puedo escribir sobre ello y exponerlo claramente:
El chico que fue mi novio me sacó la vuelta. 
No con una ni con dos. Con varias. 
No sé cuándo, pero sé que fui engañada. 
Y me molesta mucho. No por el acto en sí de haber sido engañada por mi novio, 
sino porque se me negó una verdad que debió ser compartida conmigo
porque me implicaba. Se me ocultó información importante, 
información que hubiera podido cambiar el curso de mi vida.
Información que me hubiera brindado esta persona u otra más
y gracias a ella hubiera podido ser todo diferente, de otro modo.

El hubiera no existe, carajo. Pero no hace daño recordar su incapacitada función.

Decidir sobre lo que sucede con uno es una de las cosas más maravillosas 
del ser humano. Analizar, optar, elegir, disfrutar, errar, aprender.

A este chico le escribí poemas. Le canté, le di mucho de mi.
Lo jodí, lo quise ayudar, le quise explicar cosas. Lo quise!
Pero quise a ESE chico. Al que me daba una aparente verdad, al que me 
pedía que le creyera y que me tranquilizaba cuando me sentía perdida
en este mundo de villanos y villanas egoístas y conflictuadas.

Ese chico no es el que realmente era.
Ese chico era una marioneta de su propia existencia.
Una débil extensión de su reporte familiar
Un perro chusco y sapo
El microondas bamba
El arete de alpaca
La estación de metropolitano
Una mala endodoncia
Tripe cola
Un instrumento fino desafinado
Un mal polvo con una mamacita
Una bella casa descuidada.
Lástimaaaaaaaaa

Un producto aparentemente bueno. 
Seductor para cualquiera.
Confiable, seguro y deseado.
Pero falso, inservible y en decadencia. 

Han pasado 2 meses y siento cómo se esfuma el tema.
Pasa a ser parte de mi historia y pierde importancia.
Se va acumulando en un tumulto de sentimientos.
Es probablemente lo peor que pude haber esperado, pero lo esperaba.

Siempre supe que pasaría.
Ahí creo que entra la cuestión de la mujer confiada 
y desconfiada, loca, sin hacerse caso.

Nunca supe nada, pero me las olía como kien huele kentaki a 4 cuadras.

Loca. Gabriela loca!

Después de este episodio me he dado cuenta que el ser humano está locaso.
Que la confianza es un terrible azar y que, sorprendida como me encuentro, 
no quiero comenzar a dudar de mi capacidad de fidelidad.
Nunca he sido infiel y no me gustaría serlo. Debe ser tan jodido como robar, matar a un gatito
o.. mentir!!!!!! 

Estoy tranquila. Estoy en paz y agradecida. 
Los rezagos siempre suelen ser amables, pasteles, blanditos y dulces. Al final.

Ahora cuando sé que está cerca, veo la manchita de su prescencia.
Es como cuando en google maps señalas la casa de tu pata con un chinche.
Es un chinche, un estorbo, una falla en mi sistema y una molestia en mi campo visual.

El chico se volvió una cucaracha.

Qué increíble es el ser humano.




3 comentarios:

Anónimo dijo...

pienso que encaraste la humillacion de la manera mas tragica. llego el momento en que te diste cuenta de que no eres lo que tu siempre te hiciste creer que eras, sino alguien muy miserable :( inner hater, babi

galatea dijo...

ya se acabó :)

Anónimo dijo...

me encanta, lindo análisis de la complejidad del ser humano.